Experiencias

El viaje a Baikonur de Carlos Pascual en la misión Cluster

El viaje a Baikonur de Carlos Pascual en la misión Cluster

Carlos Pascual es director de proyectos y responsable técnico de SENER desde hace más de 35 años. A lo largo de su carrera ha participado y liderado importantes proyectos en el sector aeroespacial. Carlos nos cuenta cómo vivió la misión Cluster, el primer despegue frustrado de la misión y su posterior despegue en el año 2000.

El proyecto Cluster fue un proyecto muy importante para SENER por el número de equipos que suponía, SENER fue responsable de cuatro mástiles desplegables en cada uno de los cuatro satélites de la misión. “Cada satélite tendría dos mástiles de instrumentación para experimentos y dos de despliegue de antena, dado que la misión la formaban cuatro satélites, si sumamos estos a los mástiles de desarrollo y de verificación, SENER aportó a la misión en torno a veinte mástiles”, explica Carlos Pascual.

El desarrollo de la misión fue el esperado y según lo previsto hasta el día de su lanzamiento, que cambió el curso de la misión. “Me desplacé al puerto espacial de Kourou en la Guayana Francesa para ver el lanzamiento, cuando despegó el cohete, un Ariane 5, yo estaba haciéndole fotos y de repente vi cómo se deshizo en una llamarada a unos cuatro kilómetros del despegue. Fue un momento muy emotivo, sentí una tristeza muy grande, como todas las personas que estábamos allí, había mucha gente llorando”, relata Carlos.

Esta misión no tripulada, veía como el trabajo de años se había desvanecido en unos segundos y se había esparcido por el cielo. El acontecimiento sucedido el 4 de junio de 1996, retrasó la misión hasta su posterior lanzamiento en el año 2000. “En este caso, SENER se encargó de los mismos mecanismos, con alguna ligera modificación, porque esta vez la misión se lanzaba cerca de Rusia”, cuenta Carlos.

Después del primer intento fallido, todos los ojos estaban puestos en el lanzamiento que tendría lugar en el Cosmódromo de Baikonur (Kazajistán). Todo debía salir a la perfección, y la tensión y la exigencia eran máximas. “A un mes del despegue, me llamo preocupado un ingeniero alemán diciendo que una de las tuercas explosivas que debían sujetar las estructuras estaba suelta. Yo lo tranquilicé y le dije que mirase en uno de los primeros documentos que se hicieron para la misión, donde se hablaba de la colocación de estas tuercas. Había una llamada de atención en rojo para colocarlas enroscando en lugar de empujándolas. Fue un alivio, ya que pensaban que tendrían que cambiarlas todas y estas piezas tienen un plazo de entrega de un año aproximadamente. Al final cambiando esa tuerca por una de las de repuesto se solventó el problema”, narra Pascual.

Finalmente y como estaba previsto, desde el Cosmódromo de Baikonur despegaron a bordo de dos cohetes rusos los cuatro satélites de la misión Cluster. “Estar en Baikonur fue muy curioso porque el sistema de lanzamiento es completamente distinto al que usaban los americanos o la Agencia Espacial Europea (ESA)”, cuenta Pascual. Un proyecto que finalmente pudo cumplir su misión satisfactoriamente pese a las adversidades.

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